sábado, 27 de marzo de 2010
viernes, 26 de marzo de 2010
jueves, 25 de marzo de 2010
Desvelo

Qué hago, hacia dónde miro, de dónde vienen esas voces? Estoy seguro que todas las apariciones proceden de un mismo lugar. Puedo visualizar el orígen de esos sonidos y esas imágenes. Anoche volvieron a aparecer en mis sueños. Sucede con frecuencia. Desperté alterado. Me acerqué a la ventana, miré a la oscuridad, al cielo sin estrellas. Se trataba de otro paisaje, más exuberante, y caótico. De fuerzas encontradas. Sólo sublimado por la memoria de otros tiempos. Una señora amable, gorda, envejecida, sentada a la sombra del portal, meciéndose en su balance, espera. Como todos espera. Nada, nadie, llega. Su hijo, sus hijos, no llegan. Se han ido, lejos; no están. Ella espera. Aveces llora. La noche trae su llanto, lo descompone, lo convierte en rocío. El silencio y la oscuridad convocan a los dioses lejanos, reuniéndolos en una abigarrada comparsa de presencias que escapan. Escapan, escapan... Ah, el mar! Digo que todo se mezcla, el mar con la llanura, el cielo con lo más oscuro. Ciudad, digo: isla de desencuentros. La casa, el jardín. Yo desdibujado, ausente y presente, como un Dios que es sólo espíritu, sin forma ni consistencia, entre todos. Pero sobre todo ausente. Aquí. Inmóvil, desvelado. Entre yo y la oscuridad: los sueños.
Por Luis Ruiz
miércoles, 24 de marzo de 2010
FRASE DEL DÍA
Frase encontrada en uno de mis viajes internauticos:
... para una persona armada
con una pluma,
existen pocas obligaciones
más serias
que la de ser testigo veraz
de grandes acontecimientos.
Por Luis Ruiz
martes, 23 de marzo de 2010
El Cliente
Aquí viene un personaje muy curioso, que da la impresión de no estar muy en sus cabales, y de hecho estoy casi seguro que es así, pero que a mí me parece más que todo un intelectual. Al menos una persona inteligente. Y ya se sabe que los "sesudos" están un poco más allá del límite entre la cordura y el despiste. Usa espejuelos y viste con descuido, además, aveces no huele muy bien. Es jóven, o relativamente jóven. Se me antoja que vive sólo, o sea, que es soltero, uno más de los millones que en éste país no consigue pareja.
Hoy llegó cantando, con un bulto de periódicos y un libro muy grueso, no dejaba de cantar, o tararear una melodía que no logré identificar; una Sinfonía?, porque tal vez era a-musical y nadie podría entenderlo ni aunque la cantara a voz en cuello. Lo miré a él, al libro y los otros papeles, y paré el oído, todo a la misma vez, hasta que lo ví desaparecer.
Por Luis Ruiz
Hoy llegó cantando, con un bulto de periódicos y un libro muy grueso, no dejaba de cantar, o tararear una melodía que no logré identificar; una Sinfonía?, porque tal vez era a-musical y nadie podría entenderlo ni aunque la cantara a voz en cuello. Lo miré a él, al libro y los otros papeles, y paré el oído, todo a la misma vez, hasta que lo ví desaparecer.
Por Luis Ruiz
lunes, 22 de marzo de 2010
domingo, 21 de marzo de 2010
sábado, 20 de marzo de 2010
Cita del día
"Si un día tienes que elegir
entre el mundo y el amor,
Recuerda:
Si eliges el mundo quedarás sin amor,
pero si eliges el amor,
con él conquistarás al mundo"
Albert Einstein
entre el mundo y el amor,
Recuerda:
Si eliges el mundo quedarás sin amor,
pero si eliges el amor,
con él conquistarás al mundo"
Albert Einstein
viernes, 19 de marzo de 2010
jueves, 18 de marzo de 2010
Visión Hessiana
Primera lectura de la mañana (mientras bebo un café, en la tienda).
Este cuento corto de Hermann Hesse (1908), bien pudo haber sido escrito hoy, ahora mismo, por un escritor cubano.
Como suele suceder con las grandes obras y el pensamiento humanista de los grandes pensadores, ésta es una visión anticipada de la realidad de hoy.
LA EJECUCIÓN
En su peregrinación, el maestro y algunos discípulos bajaron de la montaña al llano y se encaminaron hacia las murallas de la gran ciudad. Ante la puerta se había congregado una gran muchedumbre. Cuando se hallaron más cerca vieron un cadalso levantado y los verdugos ocupados en llevar a rastras hacia el tajo a un individuo ya muy debilitado por el calabozo y los tormentos. La plebe se agolpaba alrrededor del espectáculo. Hacían mofa del reo y le escupían, movían bulla y esperaban con impaciencia la decapitación.
- Quien será y qué delitos habrá perpetrado-se preguntaban unos a otros los discípulos-para que la multitud desee su muerte con tanto afán? Aquí no se ve a nadie que manifieste compasión ni llore.
- Supongo que será un hereje-dijo el maestro con tristeza.
Siguieron acercándose, y cuando se vieron confundidos con el gentío los discípulos preguntaron a izquierda y derecha quien era y qué crímenes había cometido el que en aquellos momentos se arrodillaba frente al tajo.
- Es un hereje-decía la gente muy indignada-Hola! Ahora inclina su cabeza condenada! Acabemos de una vez! En verdad ese perro quiso enseñarnos que la ciudad del Paraíso tiene sólo dos puertas, cuando a todos nosotros nos consta perfectamente que las puertas son doce!
Asombrados, los discípulos se reunieron alrrededor del maestro y le preguntaron:
- Cómo lo adivinaste, maestro?
El sonrrió y, mientras echaba de nuevo a andar, dijo en voz baja:
- No ha sido difícil. Si fuese un asesino, o un bandolero o cualquier otra especie de criminal, habríamos visto entro las gentes del pueblo pena y compasión. Muchos llorarían y algunos pondrían el grito en el cielo proclamando su inocencia. Al que tiene una creencia diferente, en cambio, se le puede sacrificar y echar su cadáver a los perros sin que el pueblo se inmute.
Este cuento corto de Hermann Hesse (1908), bien pudo haber sido escrito hoy, ahora mismo, por un escritor cubano.
Como suele suceder con las grandes obras y el pensamiento humanista de los grandes pensadores, ésta es una visión anticipada de la realidad de hoy.
LA EJECUCIÓN
En su peregrinación, el maestro y algunos discípulos bajaron de la montaña al llano y se encaminaron hacia las murallas de la gran ciudad. Ante la puerta se había congregado una gran muchedumbre. Cuando se hallaron más cerca vieron un cadalso levantado y los verdugos ocupados en llevar a rastras hacia el tajo a un individuo ya muy debilitado por el calabozo y los tormentos. La plebe se agolpaba alrrededor del espectáculo. Hacían mofa del reo y le escupían, movían bulla y esperaban con impaciencia la decapitación.
- Quien será y qué delitos habrá perpetrado-se preguntaban unos a otros los discípulos-para que la multitud desee su muerte con tanto afán? Aquí no se ve a nadie que manifieste compasión ni llore.
- Supongo que será un hereje-dijo el maestro con tristeza.
Siguieron acercándose, y cuando se vieron confundidos con el gentío los discípulos preguntaron a izquierda y derecha quien era y qué crímenes había cometido el que en aquellos momentos se arrodillaba frente al tajo.
- Es un hereje-decía la gente muy indignada-Hola! Ahora inclina su cabeza condenada! Acabemos de una vez! En verdad ese perro quiso enseñarnos que la ciudad del Paraíso tiene sólo dos puertas, cuando a todos nosotros nos consta perfectamente que las puertas son doce!
Asombrados, los discípulos se reunieron alrrededor del maestro y le preguntaron:
- Cómo lo adivinaste, maestro?
El sonrrió y, mientras echaba de nuevo a andar, dijo en voz baja:
- No ha sido difícil. Si fuese un asesino, o un bandolero o cualquier otra especie de criminal, habríamos visto entro las gentes del pueblo pena y compasión. Muchos llorarían y algunos pondrían el grito en el cielo proclamando su inocencia. Al que tiene una creencia diferente, en cambio, se le puede sacrificar y echar su cadáver a los perros sin que el pueblo se inmute.
miércoles, 17 de marzo de 2010
Fragmento de "Ceremonias para actores desesperados"
De Abilio Estévez
... El fondo del mar es un trasiego. Por esta tumba pasan demasiados forasteros. Cada vez que aparece uno el corazón me da un vuelco. Pregunto: usted viene de...? No! Todos responden lo mismo: no! Que palabra áspera! No! Y yo quiero que llegue alguien y diga: Sí! vengo de allá! Me abrazaré a ese forastero aunque sea un extraño. Le daré lo que tengo y lo que no tengo. (Implorante) Quizás algunos de ustedes... (Pausa. Duda. Luego llena de resolución) Alguno de ustedes viene de La Habana? (A un espectador) Usted es de La Habana? (A otro) Y usted? La Habana, digo, mi ciudad, la ciudad donde fuí santa y emperatriz. (Decepcionada) Nadie viene de La Habana. La Habana no existe. A veces pienso que la inventé. (Con alegría) Saben? Hubo una ciudad llamada La Habana. Junto al mar. Ciudad única. Laberinto de espejos. Me gustaría contarles... Por mucho que cuente, que describa...! Había que vivirla! (Se oyen campanas que doblan a muerto) Oyen? (Confidencial) Doblan por nosotros. (Otro tono) O creen que no me di cuenta? Aquí todos estamos muertos. Ustedes y yo.
... El fondo del mar es un trasiego. Por esta tumba pasan demasiados forasteros. Cada vez que aparece uno el corazón me da un vuelco. Pregunto: usted viene de...? No! Todos responden lo mismo: no! Que palabra áspera! No! Y yo quiero que llegue alguien y diga: Sí! vengo de allá! Me abrazaré a ese forastero aunque sea un extraño. Le daré lo que tengo y lo que no tengo. (Implorante) Quizás algunos de ustedes... (Pausa. Duda. Luego llena de resolución) Alguno de ustedes viene de La Habana? (A un espectador) Usted es de La Habana? (A otro) Y usted? La Habana, digo, mi ciudad, la ciudad donde fuí santa y emperatriz. (Decepcionada) Nadie viene de La Habana. La Habana no existe. A veces pienso que la inventé. (Con alegría) Saben? Hubo una ciudad llamada La Habana. Junto al mar. Ciudad única. Laberinto de espejos. Me gustaría contarles... Por mucho que cuente, que describa...! Había que vivirla! (Se oyen campanas que doblan a muerto) Oyen? (Confidencial) Doblan por nosotros. (Otro tono) O creen que no me di cuenta? Aquí todos estamos muertos. Ustedes y yo.
martes, 16 de marzo de 2010
Un brindis por el amor
De qué hablo hoy? Pués del amor.
Anoche, desde el Restaurant donde nos encontrabamos cenando, y a través del móvil, envié al blog una foto que nos hizo la camarera.
Llegamos al Restaurant desafiando el frío, la lluvia, y el viento que casi nos arranca el paraguas de las manos, dejándonos sin protección en medio del camino, para celebrar que hace ocho años nos casamos.
Por qué lo hicimos? Nos casamos aprovechando la aprobación de la ley que permitía el matrimonio legal entre personas del mismo sexo, entre otras cosas para ratificar nuestros derechos. Reconozco que me hizo mucha ilusión hacerlo, porque sin duda constituyó todo un acontecimiento, algo que para un cubano como yo parecía imposible. Disfrutar de ese derecho ciudadano reforzaba mi identidad dentro de una sociedad qaue me acogía, para que viviera como un hombre libre.
Conocer a Ralf ha sido unos de los mejores regalos del exilio. Su presencia en mi vida ya había sido anunciada antes de llegar a Alemania. La culpa fué de la Pitonisa que vaticinó: Tendrás algunos problemas, pero conocerás a un hombre que será la solución. Y cambiarás de profesión. Todo se cumplió.
Por eso había que celebrarlo. Lo hicimos; brindamos por el AMOR.
Por Luis Ruiz
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