jueves, 22 de noviembre de 2012

Rostro, acryl sobre papel, 29,7 x 42 cm.


Por Luis Ruiz.

Paseo de otoño.

Ayer salí a caminar. Hice estas fotos. Por el calendario es otoño, pero para mí, según las temperaturas es invierno. Noviembre suele ser el mes más feo de todo el año; muy gris.


Por Luis Ruiz.

martes, 20 de noviembre de 2012

La ambiguedad.

Tomado de La inmortalidad, de Milan Kundera.

La ambiguedad (fragmento).

A Brigitte le había gustado desde su infancia sentarse en el regazo de su papá, pero creo que cuando tenía dieciocho años le gustaba aún más. A Agnes aquello no le llamaba la atención. Brigitte con frecuencia se metía en la cama de sus padres ( por ejemplo por la noche, cuando miraban la televisión) y entre los tres había una intimidad física mayor que la que en otros tiempos hubo entre Agnes y sus padres. Sin embargo no se le escapaba la ambiguedad de aquella escena: una chica mayor, con unos pechos y un trasero grandes, se sienta en el regazo de un hombre guapo aún lleno de fuerzas, toca con esos pechos agresivos sus hombros y su cara y le dice "papá".

Una vez se reunió en su casa un alegre grupo de gentes y Agnes invitó también a su hermana. Cuando todos estaban de muy buen humor, Brigitte se sentó en el regazo de su padre y Laura dijo: !. Brigitte le dejó una rodilla libre y las dos se sentaron así en las rodillas de Paul.

Esta situación nos recuerda una vez más a Bettina, porque fué ella y nadie más que ella quien elevó lo de sentarse en el regazo a clásico modelo de ambiguedad erótica. He dicho que atravesó todo el campo de batalla erótico de su vida protegida por el escudo de la infancia. Llevó ese escudo ante sí hasta los cincuenta años para cambiarlo luego por el escudo de madre y acoger ella misma a jóvenes en su regazo. Y volvía a ser una situación estupendamente ambigua: está prohibido sospechar de las intenciones eróticas de una madre con respecto a su hijo y precisamente por eso la posición de un jóven sentado (aunque sea en sentido figurado) en el regazo de una mujer madura está llena de significaciones eróticas, que son tanto más sugestivas cuanto más nebulosas.





Por Luis Ruiz.

lunes, 19 de noviembre de 2012

Una razón de vivir.

Puedo pasar horas frente a la computadora trabajando fotos, experimentando con todas las posibilidades técnicas que algunos programas ofrecen. Nunca estudié fotografía ni diseño, pero no hay mejor escuela que hacer y hacer, y sobre todo ser muy curioso, atreverse.


Por Luis Ruiz.

domingo, 18 de noviembre de 2012

La esquinita.

En esta esquinita se cuecen mis ajiacos interiores.


Por Luis Ruiz.

Joya de la arquitectura camagueyana en peligro.

Aqui en La loca del blog.: Joya de la arquitectura camagueyana en peligro: El inmueble está unicado al inicio de la Avenida de los Mártires , muy cerca del Museo Provincial "Ignacio Agramonte", antiguo Hot...

Por Luis Ruiz.

TEATRO DEL ECLIPSE: Mis Títeres

TEATRO DEL ECLIPSE: Mis Títeres: Los títeres como segunda piel, me acompañan  en la escena, me ayudan a decir y sobretodo son como mi familia teatral. Los adoro,  me acompañ...


Por Luis Ruiz.

miércoles, 14 de noviembre de 2012

Beijing Design Week 2012.


De los retratos de familia.

Es una serie de fotos de mi familia que voy desempolvando y actualizando. Las trabajo en forma de collage y luego las retoco digitalmente. Un trabajo muy primario, bien simple, que me gusta mucho hacerlo, unas veces sólo con el teléfono, o ayudado con la computadora.
La foto es de mis padres.


Por Luis Ruiz.

martes, 13 de noviembre de 2012

La Peregrina Magazin rinde homenaje al poeta cubano David Lago Gonzalez.


DAVID LAGO GONZALEZ EN EL PRIMER ANIVERSARIO DE SU PARTIDA



DAVID LAGO GONZALEZ, CAMAGUEY, CUBA



La educación fisiológica.


Las bohemias de la libertad
encontraron su lugar definitivo en el armario del aseo.
Estaba la primera, estaba la segunda.
Aquel hombre de perfil pintado como una quilla
sobre una de las cubiertas; en la otra el alma máter con su gorro frigio.
O la patria con su gorro frígido, el muchacho se hacía un lío
de palabras parecidas y olores semejantes
que al final de aquel largo verano terminarían siendo el mismo.
¿Cómo llegaron hasta allí los símbolos del cambio?
Parece que todos los elementos telúricos se pusieron de acuerdo
y en el silencio impronunciable tomaron vida,
y ellos solos fueron desplazándose hasta hallar dentro del espacio cerrado
la oscuridad suficientemente grata
para ir soltando su podredumbre de bicho muerto.
El muchacho las ojeaba cada vez que tenía tiempo.
La mirada fija de aquella mujer que yacía muerta en una camilla de la morgue,
o sobre la yerba de un barrio periférico, da igual.
Las uñas arrancadas en una sesión de extrema manicura.
El horror simplón de los locos en Mazorra.
Compartían tiempo y tedio con el cuerpo delator que colgaba del árbol,
los parquímetros apaleados en la capital,
la secuencia de fotos en que Sosa Blanco pierde el sombrero
mientras se desliza paredón abajo
tiznando de grafito bohemio el muro.
El grafito se presumía rojo sangre en la realidad
pero en la imagen de la revista aparecía como un manchón disolviéndose hacia abajo.
Y el soniquete de aquellos días: “¿Qué pasa si Sosa pasa?
Y si Sosa pasa, ¿qué pasa?”  repetía el muchacho
sentado en la porcelana blanca.
¡Cuánto ruido de repente sale de aquellas hojas medio húmedas,
y a la vez casi tan secas,
para quebrarse al primer roce de un hombre
que ya envejeció de pronto y quedó atrapado en su cuerpo de niño!
Y pasó todo el tiempo de su futuro en un minuto del pasado
sobre el muchacho,
y él no lo supo hasta mucho después,
hasta que todas las estaciones de una vida real
sustituyeran aquella hierba de un solo tono uniforme y cansino.
Sigue repitiendo sin pensar el soniquete en todas sus casas futuras
“¿Qué pasa si Sosa pasa?  Y si Sosa pasa, ¿qué pasa?”
y nunca meditaba qué pasaba y qué tenía que pasar,
pero sea lo que sea pasó, pasó cada vez que él estaba solo en el baño,
pasó y continúa pasando, y ya nadie puede enseñarle
que se estremezca ante el horror o ante la alegría
porque ambas cosas son parte de una misma magia sin encanto.


(Madrid, 10 de febrero de 2009)
© 2009 David Lago González



David Lago González, Camagüey, Cuba, 1950 - Madrid, España, 2011. Considerado uno de los mejores poetas de Cuba, también escribía ensayos y narrativa. Salió de la Isla en 1982 y residió por uchos años en Madrid, España. Fue uno de los peregrinos originales y no le gustaba dar detalles de su vida; se presenta con su obra: intensa, atrevida y honesta. Tiene publicado los libros: Jazz Session, La Fascinación de lo difícil, La Mirada de Ulises, Lobos, Manual de convalecencia, Paseo de vida y muerte entre la tragedia y la pachanga, Tributos, Hilos, tapices y telares,  y La resaca del absurdo y Memorias del Este, Old Spice y Los sonidos del silencio, éstos tres últimus publicados por Ediciones Hoy no he visto el paraíso. Era asistente editorial de La Peregrina Magazine

Poesía de libertad, de Ángel Collado Ruiz.


Poesía en Libertad.

Al fuego eterno los alimentadores de la ignorancia, los sembradores de oscuridad, amantes del claustro sectario, recóndita soledad los espera Fortalezcamos el mensaje, afuera hay muchos que requieren ver la luz de la idea El entusiasmo desborda la forma, los poetas se han dado prisa en la tarea el foro más digno esta en la calle junto a los que sienten ansiedad El tiempo apremia decir, los amantes de la censura tendrán , como siempre, pretextos para dictar a la audiencia las conclusiones que más les acomode
 
Por Luis Ruiz.