sábado, 1 de diciembre de 2012
De disfraces y Papá Noé.
Tal vez no venga a caso, pero se me ocurre, al observar este grupo de personas disfrazadas de Papá Noé, el interés casi perverso que me inspiran los uniformes. Por ejemplo, los uniformes de guardias y policias me sugieren violencia, guerra, delación, todo un conjunto de sentimientos negativos. Al mismo tiempo, según quien lo vista, este mismo uniforme puede provocarme deseo carnal, exitación sexual. De cualquier forma los disfraces, como los uniformes, ocultan algo, y no siempre algo positivo. Muchos lo utilizan como una forma de ejercer el poder o hacer daño. Se dió el caso el año pasado aqui en Berlin, de un Papá Noé que, en uno de los Mercados de Navidad ofreció bebida adulterada o envenenada o algo así a algunas personas. Ahora alertan sobre estar atentos a quienes puedan repetir la fechoría, no aceptar bebidas de extraños, por ejemplo. De repente, los Papá Noé, que sobre todo a los niños causan tanta admiración, se convierten en personajes dudosos que pueden utilizar el anonimato de su disfráz para hacer el mal. Como vivimos en tiempos tan siniestros, donde el bien y el mal van de la mano causando confusión y desconcierto, nos vemos en la disyuntiva de dudar incluso de aquellos que nos muestran su rostro venevolente, porque incluso esos pueden esconder un monstruo disfrazado de bondad.
Por Luis Ruiz.
Por Luis Ruiz.
viernes, 30 de noviembre de 2012
jueves, 29 de noviembre de 2012
miércoles, 28 de noviembre de 2012
Marianela Boán, una mujer artista, o una creadora indispensable.
Marianela Boán: El inicio de un camino…
| Por: Mercedes Borges Bartutis | |
| 11/ 08/ 2012 |
La danza cubana tuvo por suerte a
Marianela Boán, una coreógrafa que siempre produjo obras de gran
empaque, una mujer determinante para la historia de la danza en esta
Isla. Digámoslo claro: la vitalidad de Marianela Boán, su capacidad de
invención, dejó a la zaga al resto de los creadores cubanos, en materia
de danza. Todavía hoy, no ha surgido un coreógrafo que supere el trabajo
legado por Marianela Boán, para la cultura cubana.
Esta mujer se propuso con su DanzAbierta
agredir al espectador, decodificar sus hábitos y mover su pensamiento.
Así puso una nota diferente en el gran concierto de la danza cubana del momento.
Seguidora de la obra de Pina Bausch y
Eugenio Barba, Marianela se insertó en la llamada danza-teatro y le dio a
su grupo, en una primera etapa, títulos como Sin permiso, Locomoción, Antígona, y Retorna. Le dio también un entrenamiento diferente con el contact improvisation, a través de Gabri Christa, bailarina de Curazao formada en Holanda.
Gabri recibió entrenamiento con la
escuela de Trisha Brown y vivió en Cuba, donde trabajó con DanzAbierta
en los primeros años, invitada por Marianela. La bailarina aportó a
DanzAbierta un título bien interesante como Un árbol poco vibratorio.
Los integrantes de DanzAbierta se entrenaron, además, con el método Volando Bajo, de David Zambrano, entre otras muchas opciones alternativas de movimiento.
La propia Marianela describió lo que
significó aquel comienzo para ella como creadora, cuando recordó en La
Gaceta de Cuba que 1988, fue un año de explosión del arte joven en Cuba. Todos
comprometiéndonos cada vez más con la realidad real, con la realidad no
TV, no ideal, viendo al hombre desde otros ángulos, sacando a la luz
las preguntas ocultas de todos, preguntando en alta voz sobre el coro de
susurros.
Mi generación viniendo de viejos
instrumentos expresivos que habían retrocedido aún más cuando el duro
golpe a la cultura de los años setenta. Ramiro Guerra desapareciendo con
su vanguardia, recogiendo sus iconos, sus osadas experiencias y
guardándolas dolorosamente para nosotros en la memoria que la
recuperaría en los años ochenta.
Y yo abierta y recibiendo estímulos,
pero en mis manos la danza dormida de los años cincuenta.
Redescubriendo en los ochenta los sesenta del mundo. Descubriendo veinte
años después en mi propia madurez las tendencias de una vanguardia que
ya había cristalizado, trascendió entonces la creadora.
A veces en los laboratorios la química
es muy efímera. Para Marianela y su grupo surgió una etapa de crisis.
Fue para ella, un período de trabajo en solitario bajo el mismo rótulo
de DanzAbierta.
De esa época se recuerdan piezas como Fast Food, Gaviota, La carta, y Últimos días de una casa que confirmaron el potencial creador de Marianela Boán.
También por esta época creó Degas
para el Ballet Nacional de Cuba, una pieza que lamentablemente la
compañía bailó poco, pero que anotaba un punto bien diferente en la
manera de hacer de esta coreógrafa cubana.
(Tomado del muro de Facebook de la artista).
Por Luis Ruiz.
Fragmento de Demian, de Hermann Hesse.
"Las
cosas que vemos son las mismas cosas que llevamos en nosotros. No hay
más realidad que la que tenemos dentro. Por eso la mayoría de los seres
humanos viven tan irrealmente; porque creen que las imágenes exteriores
son la realidad y no permiten a su propio mundo interior manifestarse.
Se puede ser muy feliz así, pero cuando se conoce lo otro, ya no se
puede elegir el camino que elige la mayoría..."-Hermann Hesse
Demian (fragmento)
Por Luis Ruiz.
martes, 27 de noviembre de 2012
Se hace noche en Berlin.
Se hace noche en Berlin. Sé que estás cerca y te siento. No es que me pierda entre mundos imaginarios, sino que me encuentro a cada paso. Bebo un trago y brindo por todas las ausencias. No estoy triste, le he ganado todas las batallas al dolor. Salgo, me mojo, tengo frio, y qué? Ya no doy cuenta de mis actos a nadie, no me arrepiento de nada. A los mongos con sotana y a los dictadores de turno les riego el rostro con la savia de mi sexo para que les nazcan verdades en la saliva.
Por Luis Ruiz.
Por Luis Ruiz.
lunes, 26 de noviembre de 2012
domingo, 25 de noviembre de 2012
sábado, 24 de noviembre de 2012
viernes, 23 de noviembre de 2012
jueves, 22 de noviembre de 2012
Paseo de otoño.
Ayer salí a caminar. Hice estas fotos. Por el calendario es otoño, pero para mí, según las temperaturas es invierno. Noviembre suele ser el mes más feo de todo el año; muy gris.
Por Luis Ruiz.
Por Luis Ruiz.
miércoles, 21 de noviembre de 2012
martes, 20 de noviembre de 2012
La ambiguedad.
Tomado de La inmortalidad, de Milan Kundera.
La ambiguedad (fragmento).
A Brigitte le había gustado desde su infancia sentarse en el regazo de su papá, pero creo que cuando tenía dieciocho años le gustaba aún más. A Agnes aquello no le llamaba la atención. Brigitte con frecuencia se metía en la cama de sus padres ( por ejemplo por la noche, cuando miraban la televisión) y entre los tres había una intimidad física mayor que la que en otros tiempos hubo entre Agnes y sus padres. Sin embargo no se le escapaba la ambiguedad de aquella escena: una chica mayor, con unos pechos y un trasero grandes, se sienta en el regazo de un hombre guapo aún lleno de fuerzas, toca con esos pechos agresivos sus hombros y su cara y le dice "papá".
Una vez se reunió en su casa un alegre grupo de gentes y Agnes invitó también a su hermana. Cuando todos estaban de muy buen humor, Brigitte se sentó en el regazo de su padre y Laura dijo:!. Brigitte le dejó una rodilla libre y las dos se sentaron así en las rodillas de Paul.
Esta situación nos recuerda una vez más a Bettina, porque fué ella y nadie más que ella quien elevó lo de sentarse en el regazo a clásico modelo de ambiguedad erótica. He dicho que atravesó todo el campo de batalla erótico de su vida protegida por el escudo de la infancia. Llevó ese escudo ante sí hasta los cincuenta años para cambiarlo luego por el escudo de madre y acoger ella misma a jóvenes en su regazo. Y volvía a ser una situación estupendamente ambigua: está prohibido sospechar de las intenciones eróticas de una madre con respecto a su hijo y precisamente por eso la posición de un jóven sentado (aunque sea en sentido figurado) en el regazo de una mujer madura está llena de significaciones eróticas, que son tanto más sugestivas cuanto más nebulosas.
Por Luis Ruiz.
La ambiguedad (fragmento).
A Brigitte le había gustado desde su infancia sentarse en el regazo de su papá, pero creo que cuando tenía dieciocho años le gustaba aún más. A Agnes aquello no le llamaba la atención. Brigitte con frecuencia se metía en la cama de sus padres ( por ejemplo por la noche, cuando miraban la televisión) y entre los tres había una intimidad física mayor que la que en otros tiempos hubo entre Agnes y sus padres. Sin embargo no se le escapaba la ambiguedad de aquella escena: una chica mayor, con unos pechos y un trasero grandes, se sienta en el regazo de un hombre guapo aún lleno de fuerzas, toca con esos pechos agresivos sus hombros y su cara y le dice "papá".
Una vez se reunió en su casa un alegre grupo de gentes y Agnes invitó también a su hermana. Cuando todos estaban de muy buen humor, Brigitte se sentó en el regazo de su padre y Laura dijo:
Esta situación nos recuerda una vez más a Bettina, porque fué ella y nadie más que ella quien elevó lo de sentarse en el regazo a clásico modelo de ambiguedad erótica. He dicho que atravesó todo el campo de batalla erótico de su vida protegida por el escudo de la infancia. Llevó ese escudo ante sí hasta los cincuenta años para cambiarlo luego por el escudo de madre y acoger ella misma a jóvenes en su regazo. Y volvía a ser una situación estupendamente ambigua: está prohibido sospechar de las intenciones eróticas de una madre con respecto a su hijo y precisamente por eso la posición de un jóven sentado (aunque sea en sentido figurado) en el regazo de una mujer madura está llena de significaciones eróticas, que son tanto más sugestivas cuanto más nebulosas.
Por Luis Ruiz.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)








