Es noche.
Es
noche, y allí, acumulada por doquier, está la nieve. Por supuesto hace
frio. Mucho frio. Me gusta más la noche que el día. Por todo lo que
pueden esconder las sombras. Y ya sé yo cuanto esconden las sombras. He
disfrutado, y también he sido víctima de esos fantasmas nocturnales.
Pero sobre todo he gozado de esos demonios oscuros que no tienen rostro,
ni nombre, ni falta que hace. La noche, intelectualizandola, es como la
vida; un eterno acontecer.
Por Luis Ruiz.
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