domingo, 11 de julio de 2010
Farblackiertes & Recyclingkunst
sábado, 10 de julio de 2010
Del cuaderno "Apuntes de un vendedor de periódicos"
Afuera la tarde se desliza esplendidamente entre ases de luz, cuyos deslumbramientos pueden verse sobre los techos planos del edificio al otro lado del patio. Escucho voces, aunque no se definir de donde proceden. Pueden ser voces infantiles, pero tampóco estoy seguro de la calidad de esos sonidos, que eso si, proceden de los pisos inferiores o del exterior. Los cristales de las ventanas me dan la oportunidad de una visión más amplia y al mismo tiempo limitada. De cualquier forma una impresión de expansión que puede ampliarse según las referencias de los sentidos.
Advierto, en la perspicacia con que pretendo darle un sentido a las horas, que se puede aprovechar el momento para hacer un ejercicio de paciencia que de sus frutos, como los de un árbol plantado con mucha esperanza en terreno baldío.
Hecho una mirada al interior de éste cuerpo para tratar de descubrir, quizá sin resultado alguno, lo que se esconde en los rincones más aislados y que no quiere revelarse. Digamos que buseo sin escrúpulos como un rescabuchador en busca de incentivos.
Esto me lleva a la tarde de ayer y a la experiencia vivida en un area del parque, por donde me interné cuando regresaba a casa. Caía una lluvia fina que no me impidió persistir en mis propósitos. Me sentía excitado, con una excitación corporal e íntima, que más bien me impulsaba a continuar el camino. Pequeños senderos trazados entre la maleza, sigzagueantes, conducían a espacios de luz y sombra, limitados por una cerca de alambre que daban a la entrada de un tunel. Si bien es cierto que no era la primera vez que visitaba el lugar. De cualquier modo la experiencia se me revelaba como un acontecimiento nuevo, excitante, lleno de aventuras.
Me paré junto a uno de los pequños trillos, las manos en los bolsillos en actitud de espera. Descubrí que no estaba sólo. Avancé unos pasos con cautela, hacia una esquina donde había vislumbrado una sombra movediza. Un hombre vestido de harapos, con los pantalones bajos, se sobaba el miembro erecto sentado sobre la tierra. Retrocedí un poco asustado, y me alejé hacia el otro extremo sin renunciar a mis propósitos de espera.
Al poco rato me percaté de que no llovía más, me alegré de no ser sorprendido por una tormenta anunciada que inesperadamente daba lugar a la aparición de unos rayos de sol colándose por entre las ramas de los árboles. De pronto apareció un jóven en bicicleta. Diría yo: una aparición! Un ave de paso. Demasiado hermoso-pensé. Pasó frente a mí sin dejar de observarme. Lo miré. Quise desviar la mirada para no ilusionarme. Lo vi detenerse a unos metros, parquear la bicicleta junto a unos arbustos, y depositar a sus pies el bolso que llevaba colgado de la espalda. Nos dirijimos una mirada cómplice, estudiada. Ningúno de los dos estaba dispuesto a perder el tiempo. Lo vi desenpaquetar la naturaleza de sus atributos en un alarde de superioridad contrastante con los que yo ya le mostraba. Nos acercamos. Nos unimos sin decir más de aquello de lo que los cuerpos eran capaces de manifestar. Nos vaciamos uno sobre el otro, sin asco o falsos prejuicios. No dijimos nada porque no había nada que decir. En realidad las palabras estaban de más. Nunca como en un momento así el silencio recobra su valor más preciado. Digamos que la carne se basta para expresar las ideas más sublimes.
Ni siquiera nos despedimos. Es más, intentamos no mirarnos a los ojos; ignorarnos. Decidimos secretamente no manchar con falsos ademanes lo más hermoso, quedarnos marcados de la experiencia única, transitoria, propiciada por el encuentro.
Por Luis Ruiz
viernes, 9 de julio de 2010
jueves, 8 de julio de 2010
miércoles, 7 de julio de 2010
Zurück in Berlin
En todo ese tiempo no leí noticias ni accedí a Internet, por lo que estuve limpio y puro, sólo apto para el disfrute. Ahora, de regreso a la rutina (maldita rutina) las aguas van tomando su cause. Aunque lo confieso, me encantan las aguas revueltas.
Por Luis Ruiz
viernes, 2 de julio de 2010
miércoles, 30 de junio de 2010
martes, 29 de junio de 2010
Aviso a mis amigos
Mis vecinas
Por Luis Ruiz
lunes, 28 de junio de 2010
domingo, 27 de junio de 2010
Del cuaderno "Apuntes de un vendedor de periódicos"
Después del desayuno salí a caminar. Atravesé la Estación de Nollendorf Platz, crucé la Büllowstr, y bajé por la Massenstr en dirección a la Winterfeldt Platz. Caminé despacio, sin prisa, consciente del valor del tiempo que no conoce lo que significa tener que llegar a alguna parte. En realidad no deseaba llegar a lugar alguno. Me dejaba ir. Así como quien vaga sin destino, dispuesto a perder el tiempo. Tampóco trataba de descubrir lo que ya conocía. Más bien observaba distraídamente las casas de mi barrio. Eso sí, me sorprendí reconociendo que ya pertenecía a ésta ciudad a la que había llegado hace ya quince años. Y pensé en el tiempo, en las circunstancias, y me dije: Eres hijo del destino. Y me pregunté: Qué es el destino? Pero como suele suceder, la distracción me aleja de las cosas esenciales.
Los Cafés recivían a sus primeros huespedes. Allí sentados a las mesas colocadas junto a la acera, bebían el primer café de la mañana y disfrutaban del buen tiempo. Pasé frente a ellos con una indiferencia casi irreverente. Los espejuelos oscuros me distanciaban de cualquier contacto visual con los desconocidos. Ellos tampóco reparaban en mí. No me sorprendió. Aquí nadie mira a nadie. Cada uno a lo suyo. De alguna manera había aprendido la lección.
Como no existía una razón especial para entristecerme, seguí mi camino. Ni siquiera la sorprendente aparición del verano cambiaba el orden de las cosas. Algunos incluso vestían ropas de otoño, como si temikeran un cambio intespetuoso de tiempo. De haberme empeñado en buscar una señal en esos rostros contritos y huraños, no habría encontrado nada. Ni siquiera el desaliento escondido que me acompañaba. Era dueño absoluto de mi silencio, mis pasos, de mi rumbo.
Nunca antes fuí más libre.
Podía incluso gritar, cagarme en la madre del primer pasante; nadie intentaría detener lo que a todas luces catalogarían de locura. Después de todo, a quien le importa que un cubano procedente de Camaguey se sienta sólo y vague sin rumbo cierto por las calles de Berlin?.
Por Luis Ruiz
Alemania vence a Inglaterra 4-1
Por Luis Ruiz
Del Terruño

Medio día. Las campanas de la iglesia de la esquina llaman a Misa. Quienes acudirán a escuchar el sermón?-me pregunto con curiosidad. Lo digo porque al menos por mi calle no veo avanzar a nadie con características de beatos dirigiéndose a la iglesia. Además, justo en esa calle se reunen las putas más baratas, feas y sucias de la ciudad, que durante 24 horas operan en el área comprendida por todos los alrededores, la mayoría proveniente de los países de la Europa del Este. Tal vez algunas de ellas entren a rezar una oración y pedirle al señor que les envíe más clientes. O simplemente entren a sentarse y hacer una pausa, pués allí las veo paradas, en invierno y en verano, estoicamente, esperando. Cada día son más, y de aspecto lamentable. Nada ni nadie las puede hacer desistir de su empeño de hacer dinero y carrera en esa profesión tan antigua, como bastante lucrativa para algunas. Ni siquiera la ley. Los vecinos protestan, escriben cartas, entregan pruebas feacientes de corrupción, drogas, alcoholismo, malos ejemplos para sus hijos, alteración del orden civil... Pero vivimos en un país libre, democrático, y eso no es así, ellas tienen derecho, también los chulos que las explotan y maltratan. Ningún ciudadano civilizado puede ofenderse cuando una de estas mujeres se acerca y pregunta: Hast du lust?
Por Luis Ruiz
sábado, 26 de junio de 2010
Porno para intelectuales

Por Luis Ruiz
viernes, 25 de junio de 2010
jueves, 24 de junio de 2010
Berlin sobre dos ruedas
Por Luis Ruiz
miércoles, 23 de junio de 2010
GOOOOOOOOOOOOOOOOOOL!!!
Desde nuestro balcón. Así celebró ayer Berlin la victoria de Alemania frente a Ghana (1-0). La algarabía empezó cuando terminó el partido y duró toda la noche. En estos días es imposible desentenderse de lo que está sucediendo en materia de football en Sudafrica. A mí no me interesa el deporte y mucho menos el football, pero no puedo negar que el entusiasmo es contagioso.
Todos los locales han colocado en las terrazas televisores plasma que transmiten en vivo todos los partidos, y desde ayer fué inaugurada la Fanmeile en la Avenida 17 de Junio, desde la Siegeseule hasta la BrandenburgerTor, con enormes pantallas, comida, bebidas, y tribunas con música en vivo donde se presentan artistas nacionales e internacionales.
Los alemanes han adornado sus balcones y ventanas y hasta los autos con banderas y símbolos de éste deporte de masas en espera de una victoria definitiva. Olé olé olé, cantan todos poseídos de ese afán de victoria característico.
Por Luis Ruiz
Del cuaderno "Apuntes de un vendedor de periódicos"
La tarde va llegando a su fín. No ha sido un día especial. En cualquier lugar del mundo el domingo es un día anodíno. El silencio es una masa compacta, pesada, que amenaza con aplastarme. La luz va diseminando las formas paulatinamente, y dentro de poco las sombras harán desaparecer la esencia que identifica la existencia de muebles y objetos hasta crear un mundo de ilusiones.
Yo desapareceré con ellos.
Terminé de tomarme la última cerveza. Miro a través de la ventana. El cielo tiene un color raro, indefinido, en el cual puedo perderme como si penetrara en una zona habitada por fantasmas. A pesar de todo soy yo. Quien sino ?.
Qué puedo cambiar de todo esto? No lo sé. Podría intentarlo, al menos.
No basta con quererlo.
Aquí sentado el mundo adquiere un valor de neutralidad bastante cómodo. Sin embargo la verdad es otra. Más allá de este espacio la vida se mueve con un ritmo diferente. El tic tac del reloj tiene su propia dimensión, lo cual no significa que todo sea tan monótono, o tan sincopado.
Mi intención del mundo es más interior que existencialista. Serán los sueños. Esos fantasmas ineludibles que me acompañan desde siempre. Mi identidad. Mi razón de ser.
NOTA: Estos escritos los realicé cuando trabajaba en la tienda, de allí su título. Por un lado trataba de palear la fustración de esas horas detrás del mostrador soportando el carácter lunático de algunos clientes, por otra agradecía tener un trabajo, que aunque poco, me daba la posibilidad de ganar algún dinero. Aveces venían pocos usuarios, y en ese tiempo disponible escribía y leía, creo que eso me salvó de la catársis. Para darme aliento a mí mismo me decía: Este es tu estudio, agradecelo, asumelo como una actividad intelectual. De alguna manera fué así. Los años que pasé allí pudieron servir de algo, se dice que nada pasa por gusto. En realidad realicé tareas peores, y hoy me pregunto como pude sobrevivir a la prueba. Aún así no me arrepiento: La libertad tiene su precio.
Continuará ...
Por luis Ruiz
martes, 22 de junio de 2010
AQUI - Paul Eluard
domingo, 20 de junio de 2010
La Confesión
Christofher Street Day en Berlin.
Christofher Street Day en Berlin.
Berlin está siempre preparada para sorpresas como estas, que gustos aparte, da siempre la posibilidad de manifestar que aquí si hay tolerancia y libertad. Por eso siempre afirmo, que no podría vivir en otra ciudad que no fuera Berlin. Justo al lado nuestro había una familia con dos niños, y no era la única, que hasta se hacían fotos con personajes como estos. Y esto es sólo una pequeña muestra de lo que puede verse aquí un día como éste.




















