lunes, 1 de abril de 2013

Primer Congreso Nacional Femenino celebrado en La Habana.


El 1º de abril de 1923, se celebró en Cuba el Primer Congreso Nacional Femenino que fue el primero de su tipo convocado en la América de habla hispana.
Hace hoy 90 años, se celebró del 1ro al 7 de abril de 1923, en el teatro Nacional (hoy, Gran Teatro de La Habana) el Primer Congreso Nacional de Mujeres, al que asistieron treinta y una organizaciones. Aunque no participaron en él delegadas obreras, contó con la asistencia de mujeres de distintas creencias o corrientes ideológicas. En la mesa de la junta directiva figuraban Pilar Morlón de Menéndez, como presidenta; Manuela Breéis, como secretaria general; Hortensia Lamar del Monte, como tesorera, y otras personalidades representativas del movimiento feminista. Tuvo un carácter amplio, no clasista, y dio lugar, en un temario de 36 acápites, a enconados debates, los cuales mostraron cuánto pesaban los prejuicios y convencionalismos sociales en las mentalidades de muchas mujeres cubanas.

En las resoluciones de la magna reunión, las participantes reclamaron que se hiciera campaña por el derecho al sufragio femenino; que se luchara por la igualdad de derechos y deberes sociales, políticos y económicos en relación con el sexo masculino; que las drogas y la prostitución fueran combatidas; que se consiguieran leyes protectoras de la infancia y modificaciones en la enseñanza en general, incluidas las escuelas especiales, y que se atendiera la instrucción de la eugenesia y de la puericultura. Además, que se iniciaran acciones para el embellecimiento de la ciudad, el amor a las plantas y a los animales, y otras disposiciones.

El Congreso Nacional de Mujeres fue el primer encuentro de su tipo en Hispanoamérica, y sus conclusiones reflejaron una tendencia a la reforma social. En él expusieron sus criterios, sin limitaciones, las delegadas católicas, protestantes, israelitas y teósofas. Sarah Pascual y Loló de la Torriente participaron como representantes del Instituto de Segunda Enseñanza de La Habana.



Por Luis Ruiz.

lunes, 25 de marzo de 2013

Que si esto que si aquello.


Que si esto, que si aquello. Puro estiercol. Que pena, no se salva nadie. Lleva y trae. La Escoria escoriada y la que se cree superior. Adonde hemos llegado. Hay que pasar de todo, aunque te tiren piedras, te digan lo que te digan. Siempre dirán. Ajuste de cuentas, asignatura pendiente, envidia, rencor... Todo negativo. Alejarse, alejarse del horror, de todos, rápido, sin mirar a los costados, mucho menos hacia atrás. Salvarse. En brazos de extraños, que es mejor ignorar de donde provienen los abrazos. De allí el encanto de los parques oscuros donde los amantes no se ven, ni hablan, nadie pregunta, a nadie le interesa quien eres, que religión profesas, de que lado estás, si de la derecha, la izquierda, el centro, de abajo o de arriba. Nada de nada. Sólo abrazos, lenguas, cuerpos. Sexo. O sea, vida.

Por Luis Ruiz.

sábado, 23 de marzo de 2013

De los Diarios de León Tolstoi.


A Vladimir Grigorievich Chertkov
Tengo ganas, querido amigo, de hablar con usted con el corazón en la mano. Con nadie es para mí tan fácil hablar como con usted, sé que me entenderá, por vago e incompleto que sea lo que quiero decir.
Ayer fue un día muy serio. Otros le contarán los detalles, yo quiero contarle lo mío, lo interior.
No hago sino compadecerla una y otra vez y me regocija el que por momentos sea yo capaz de amarla sin esfuerzo. Así ocurrió anoche, cuando llegó arrepentida y comenzó a ocuparse de que mi habitación estuviera caliente, y pese a toda su fatiga y debilidad, empujaba los postigos, sellaba las ventanas, iba de un lado para el otro, se preocupaba de mi… bienestar material. ¿Qué se puede hacer si hay personas para las que (aunque creo que sólo hasta un determinado momento) la realidad de la vida espiritual resulta inaccesible? Ayer por la tarde estaba dispuesto a irme a Kochety, pero ahora estoy contento de no haberlo hecho. Hoy me siento débil físicamente, pero anímicamente estoy muy bien. Y por eso tengo ganas de decir lo que pienso, y sobre todo lo que siento. Hasta el día de ayer había pensado poco en los síncopes que sufrí, o incluso no había pensado en ellos, pero ayer vi con toda claridad, de manera muy viva, que moriré de uno de esos ataques. Y entendí que, pese a que una muerte así es, en lo tocante al cuerpo, una muerte sin sufrimiento físico (una muerte muy buena), en lo tocante al espíritu me privaría de inestimables minutos de agonía, que pueden ser maravillosos. Y esto me llevó a pensar que si, por tiempo, me veo privado de estos últimos minutos de conciencia, en mí está el repartirlos en las horas, los días, quizá los meses o los años (lo dudo) que me quedan hasta el momento de morir, que mi manera de enfrentar esos días o meses puede ser tan grave, tan solemne (no en apariencia, sino por una conciencia interna), como podría ser mi manera de enfrentar los últimos minutos que me quedaran de conciencia frente a una muerte inminente. Y ese pensamiento, o incluso esa sensación que experimenté ayer y tengo aún hoy, y que intentaré conservar hasta que muera, me regocija de manera única, y es algo que tenía ganas de compartir con usted. En esencia, todo esto es muy antiguo, pero de pronto lo descubrí desde un ángulo nuevo.
Este sentir es el que ilumina mi camino en la situación en la que me encuentro y torna en alegría lo que podría ser o es difícil.
No tengo ganas de escribirle de trabajo, después.
Revéleme también usted su alma.
No quiero decirle «perdóneme», porque sé que usted no quiere siquiera ver aquello por lo que habría que perdonarme, pero sí le digo lo que siento: gracias por su amor.
Me he permitido dar rienda suelta al sentimentalismo. No siga usted mi ejemplo.
Lev Tolstoi



Por Luis Ruiz.

viernes, 22 de marzo de 2013

Como una lechuga verde y fresca acabada de arrancar del huerto.


Yo nunca pensé en el tiempo con tanta insistencia y alevosía. Como allá siempre brillaba el sol (también con insistencia y alevosía). El caso es que mirar por la ventana hacia el cielo, y no para encomendarme a los dioses ni nada que se le parezca, sino para ver que me depara hoy, es ya una manía. Me ha poseído más que el sexo, y ya eso de por si mismo es preocupante. Si lo digo yo, algo por estos lares no anda del todo bien. Si el sol, aunque no se vea, pero el relumbrón que proyecta sobre los tejados al otro lado de la calle, da indicios de andar cerca, me alegro como un tonto. Uno puede ser feliz con tan poco. Mira que tarde vengo a descubrir esos detalles. Aunque nunca es tarde, dicen. Yo hubiera preferido que todo lo bueno me llegara bien temprano, antes de desmorcillarme todo. Que ya casi me asusto frente al espejo cuando me da por hacer comparaciones. Pero de eso no se trata, hay que aceptar, aceptarse, y quedarse tranquilito, quieto en bola. Lo más importante todavía funciona, y muy bien (modestia aparte), y no hablo de la cabeza, total, que si esta un día se desajusta no será tan grave. Guayabitas en la cabeza siempre tuve, y creo que eso se ha desarrollado más en los últimos años. No, no le voy a hechar la culpa al exilio. O al insilio y todas esas porradas de que por allí ahora se habla tanto entre los del patio. Y mira que pasan cosas en el patio. O en los patios, que se han prolongado misticamente por todo el universo como un contagio. Pero lo mío, reitero, es el tiempo, las estaciones. Ahora mismo estamos en primavera, dice el calendario, y nieva. No es raro? El mundo anda de cabezas. Pero allí esa luz, o el relumbrón de que les hablé. Y yo contento como una lechuga verde y fresquita acabada de arrancar del huerto.


Por Luis Ruiz.

miércoles, 20 de marzo de 2013

Sexus, Henrry Miller.


Leo. O mejor dicho, releo. Acostumbro  tomar un libro del librero, ya leído, y volver a su lectura después de mucho tiempo. Siempre hay cosas por descubrir, olvidadas, o que en su momento pasaron inadvertidas. O porque una frase, un párrafo completo, una idea, adquieren nuevo significado según el estado de ánimo o las condiciones del momento.

"Tu no podrías ser artista, en primer lugar, porque te falta fé. Tú no puedes tener hermosas ideas porque las matas de antemano. Niegas aquello que se necesita para crear belleza, que es amor, amor a la vida misma. Tu ves los defectos, lo despreciable en todo. Un artista, aún cuando detecta el defecto, lo convierte en un no defecto, si se me permito decirlo así. No trata de simular que un gusano es una flor o un ángel, pero corporiza al gusano en algo más grande. Sabe que el mundo no está lleno de gusanos, aún cuando vea millones o billones de ellos. Tú miras un pequeño gusano y dices "mira, cómo está de podrido todo". No puedes ver más allá del gusano. Bien, discúlpame, no quería ser tan cáustico ni tan personal. Pero espero que comprendas lo que quiero decir".

Por Luis Ruiz.

martes, 19 de marzo de 2013

La familia, acryl sobre lienzo.



Por Luis Ruiz.

Autocompación.



Por Luis Ruiz.

Ah, que tiempo...


Nieva sobre Berlin. Y pareciera que no tiene intención de parar. Nada de primavera, por el momento, han dicho los expertos. Miro a través de la ventana. Y no sé si consolarme con la teoría (macabra), de que es una suerte contemplar este paisaje que tengo frente a mí. Ni hablar de los grises, empeñados en no dejar pasar el sol. Si no decido otra cosa a lo largo del día, será un encierro inevitable el que me espera. El resto de energías que me queda no sé por dónde anda. Debajo de la cama, en uno de los muebles de la cocina con los potes de limpieza, en el inodoro...? Pondré música y saltaré para que el cuerpo no se oxide. Todo es una conspiración. Voy a la cocina a por el segundo espreso.

Por Luis Ruiz.

miércoles, 13 de marzo de 2013

Necesitamos un Papa?


Es triste. Todas las noticias en primera plana sobre Roma, el Papa, y esa basofia religiosa oscurantista fanática que obstaculiza el desarrollo normal de las sociedades civilizadas. No he encendido el televisor, presiento que las imágenes no nos salvarán de la catástrofe. Cuanto dinero invertido, cuanta mentira, cuanta blasfemia...HORROR!!!
 Leveque, Bacanal
Por Luis Ruiz.

A propósito del humito negro en el Vaticano.



Por Luis Ruiz.

El jardín del Edén.



Por Luis Ruiz.

martes, 12 de marzo de 2013

Es noche.


Es noche, y allí, acumulada por doquier, está la nieve. Por supuesto hace frio. Mucho frio. Me gusta más la noche que el día. Por todo lo que pueden esconder las sombras. Y ya sé yo cuanto esconden las sombras. He disfrutado, y también he sido víctima de esos fantasmas nocturnales. Pero sobre todo he gozado de esos demonios oscuros que no tienen rostro, ni nombre, ni falta que hace. La noche, intelectualizandola, es como la vida; un eterno acontecer.
 
Por Luis Ruiz.

Cansado de mentiras.



Por Luis Ruiz.

viernes, 8 de marzo de 2013

Digigrafic, von Luis Ruiz.



Por Luis Ruiz.

Zoe Valdéz gana el premio Azorín con "La mujer que llora".



Zoe Valdés gana el premio Azorín con una novela sobre una amante de Picasso
'La mujer que llora'.

La escritora cubana Zoe Valdés (La Habana, 1959) colecciona premios literarios en Alicante. Si en 2004 consiguió el Ciudad de Torrevieja con la obra La eternidad del instante, este jueves obtuvo el premio Azorín con la novela La mujer que llora.

Se trata de una obra sobre “el amor, la soledad y los que tenemos fe en el arte”, resumió la escritora a los pocos minutos de recibir el premio, dotado con 68.000 euros que concede la Diputación de Alicante. Su protagonista es Dora Maar, amante de Picasso durante diez años, tras romper la relación “se aisló por completo” y realizó un viaje a Venecia con una pareja de chicos, el soldado americano Jamenes Lord y Bernat Minoret.

Según el jurado, la novela, que se publicará en abril Planeta, también recrea el ambiente en el París de 1930. Durante más de seis años ha estado ha estado trabajando en esta novela en la que incorpora a una joven investigadora de historia del arte, que le permite introducir cierta dosis autobiográfica en el relato. Valdés confesó que siempre el surrealismo le apasionó, al igual que sus “fantasmas y misterios”.

La escritora, tras conocer el fallo, quiso agradecer a aquel librero de su Habana natal que cuando era joven le obsequió con “unos libros de Azorín” con los que conoció España. Zoé Valdés publicó su último libro El todo cotidiano en el año 2010.

El Premio Azorín alcanzó anoche su 37 edición. Al galardón se presentaron un total de 97 escritos, dos menos que en 2012. De los originales que optaban al premio 71 procedían de España, una de un país de Europa que no se había especificado, 10 de América del Norte, seis de América del Sur, y otra más de América Central, y otros ocho no indicaron su origen.

En el jurado estuvieron los escritores Juan Eslava Galán, Nativel Preciado, Lola Beccaria y José Ferrándiz Lozano, y el catedrático de Lengua Literaria y crítico Manuel Cifo González.

Entre los autores que han conseguido el premio Azorín figuran Gonzalo Torrente Ballester, y a lo largo de su historia nombres como el de Luis Antonio de Villena, Luis Racionero, Jesús Ferrero, Daína Chaviano,Dulce Chacón, Luisa Castro, Eugenia Rico o Pepa Roma, entre otros.


Por Luis Ruiz.

miércoles, 6 de marzo de 2013

Algo que no es nada y es todo.


Algo que no es nada y es todo. Pura metáfora. Cada palabra, cada acción, cada gesto. Enrredados en la maraña de quienes nos gobiernan. No se salva ni el médico chino. Cochambre. Que importa que unos mueran si quedan vivas tantas pirañas. Pasar de ellos. Esa es la cuestión. Pobres mortales los que nos declaramos locos y nos creemos a salvo. El problema es el problema. Aqui o allá. El juego.

Por Luis Ruiz.

viernes, 1 de marzo de 2013

martes, 26 de febrero de 2013

Hay que salir, salirse...


Salir o no salir. Hay que salir, salirse... Mientras tanto leo. Elaboro ideas. Se concretarán? Cada vez más alejado de todo, de todos. Que es una manera de ganar la batalla. No todo está perdido, me digo. Si te ganas a ti mismo, lo has ganado todo. Crear. A pesar de mí incluso. Dibujo un pequeño pescado. Siembro una planta. Silencio total.


Por Luis Ruiz.

Entre pescados, fotografía.



Por Luis Ruiz.

domingo, 24 de febrero de 2013

Dos trabajos digitales de la serie camagueyana.




Por Luis Ruiz.

La insistencia de la nieve.


La insistencia de la nieve tiene algo de apocalíptico. Nieva sobre lo nevado. Con una insistencia pedante. Miro por la ventana. Me quedo aqui, refugiado entre los mundos que me he construido y que me defienden de esos monstruos apocalípticos. Viviendo y soñando. A mi manera.


Por Luis Ruiz.

jueves, 21 de febrero de 2013

We are the world, técnica mixta, 30 x 40 cm.



Por Luis Ruiz.


Preguntas sin respuesta: Nikitín desde el Camaguey

 Nikitin (José Rodriguez Lastre) es uno de los grandes amigos que decidió hechar raices en Camaguey. Quedó casi solo luchando con los demonios de la ciudad. Casi todos sus grandes amigos se fueron a probar suerte por otros caminos. Este pequeño video hubiera hecho feliz a David Lago, que era uno de sus grandes amigos.

Preguntas sin respuesta: Nikitín desde el Camaguey: Nací en Camaguey y lo más terrible es que puede ser seguro que muera en ella y siempre sería en contra de mi voluntad. Hago folletines...


Por Luis Ruiz.

miércoles, 20 de febrero de 2013

Siempre tenemos la proa apuntando hacia alguna parte.

Nieva y el día es gris. Trabajo en casa. Dibujo, preparo un lienzo, y leo. Hago ejercicios. El día, así, parece desconocer la prisa. Pero siempre tenemos la proa apuntando hacia alguna parte. En medio del silencio, que aqui es casi espectral a pesar de vivir en el centro, se escuchan clamores. Que vienen de otras partes, y se mezclan. Y uno no sabe si dar crédito a esas voces. Porque se ven tan confundidas. Yo escucho, y observo. Atentamente. Y archivo. Desde la distancia que me corresponde y que yo mismo he sentado como bases.


Por Luis Ruiz.

Autorretrato.



Por Luis Ruiz.

lunes, 18 de febrero de 2013

Cosas cotidianas.


Hace frio. En una esquina derrumban un edificio, en su lugar construirán otro cuyos alquileres no todos los mortales podrán pagar. La gente mira extasiada tapandose la nariz ante la polvareda. El cielo gris parece de plomo. Entro a un Café y pido un espresso por favor. Aparentemente todo es muy simple. Pero no estamos hechos solo de Danke y Bitte. Vuelvo a ponerme el abrigo y salgo. Compro material para pintar. Pienso en el viaje que se avecina, y no estoy seguro de que ese viaje me hace feliz. Normalmente me gusta viajar, es más, adoro viajar. Falta mucho para que llegue la Primavera?.
 
Por Luis Ruiz.