martes, 15 de febrero de 2011

Georgina la Espiritista.

Georgina era una mulata, bajita, de pelo rojo. Vivía al final de la calle San José, en el Reparto Bobes de Camaguey, en una casa pequeña y pobre. Se dedicaba a leer el futuro, y según mi abuela Zoila era una mujer de muchos aciertos. La mayoría de sus clientas eran mujeres desesperadas, que acudían a ella con la esperanza de rescatar a sus maridos de las garras de las putas que se los querían quitar. O almas desesperadas necesitadas de ayuda para seguir viviendo. Allá en la isla son muchos los que poseen esas dotes sobrenaturales y viven de ello. Muchas veces me encontré con éste tipo de Gurús caribeños, que sin venir al caso me paraban en la calle y sentenciaban mi futuro.

- Vas a llegar muy lejos, viajarás, cruzarás el Oceano.

Dijo Georgina aquella tarde, con la vista fija en un vaso de cristal transparente lleno de agua en cuyo fondo reposaba un crucifijo. Recuerdo que regresé a casa aturdido por las dudas, y al mismo tiempo esperanzado. En todo caso podía haber deducido el interés de mi visita ya que no era nada extraño. Joven y amanerado...éste lo que quiere es volar!

Hoy, desde Berlin, y al otro lado del mundo, me digo: Georgina tuvo razón.

(Berlin, dos de la madrugada, noche de insomnio).


Por Luis Ruiz.

1 comentario:

David Lago González dijo...

Georgina es un nombre muy camagüeyano, al igual que Migdalia es un nombre de criada (también camagüeyana).

Mira tú por donde, puede que la Georgina no me sea tan ajena. Recuerdo que mi madre me llevó a una por esa zona. Una casa pobre, a la que había que subir tres escalones de lado (un poco como si fuéramos coetáneos de Hosni Mubarak). Pero a mí me dijo que me iba a ir a estudiar a Alemania... ¿Se habrá confundido y creyó que yo eras tú?
Al salir, le dijo a mi madre: "a mí no me traigas más aquí!" Todavía si me Georgie me hubiera dicho que me iba a ir a New York, NY, habría vuelto, pero a la RDA ¿a qué coño?