
Por Luis Ruiz.
Italienische Madrigale, de Heinrich Schütz. Asi se titula el disco que compré en esa librería y que hoy estuve escuchando por la mañana. Para asentuar los grises que ya me molestaban lo suficiente el alma y el espíritu. Sensación de desamparo. En momentos asi me pesa tanto el cuerpo que no lo puedo mover. Bueno, me pesa todo. Mirar por la ventana era como entregarle el alma al diablo voluntariamente. Miré al cielo con saña, queriéndole arrancar una excusa, culpándolo de mi estado anímico. Pero desde luego, no se dió por enterado. Tú, inútil extranjero, qué te has creído? Si no te gusta éste cielo, búscate otro.
Mejor quedarse en casa, al menos esa ha sido nuestra desición. La mayoría de los vuelos están cancelados a causa de las nevadas, y las Autopistas llenas de peligros, los accidentes se suceden a diario con resultados fatales. Estos son días de reposo mental y espiritual, así me lo planteo yo, nada de problemas ni ruido en el sistema, nada que pueda alterar el ánimo de recogimiento y paz tan necesario para el cuerpo y el alma.
Tres de la madrugada. No puedo precillarme los ojos e invocar el ángel del sueño. Afuera la noche nevada es una sinfonía silenciosa, apta para espíritus que no son de éste mundo. Así la veo desde la ventana de la biblioteca, desde mis ojos cansados y trasnochados.
El libro fotante, de Michelle Lovcric, lo compré en Barcelona. Confieso que no conocía a la autora, y mucho menos tenía referencia de la obra, simplemente leí la referencia de la contraportada, me interesó, y lo compré. Así he descubierto grandes obras y grandes autores, historias que me han conmovido y me han enseñado mucho, como suele ocurrir con casi todas las lecturas; aprender, siempre aprender.
Y las visitantes que aparecen allí son Eva y Adele. Ya hablé de ellas aquí en éste blog una vez, eran mis vecinas. Se visten de mujer, pero una de ellas es un hombre. Dos personajes muy conocidos de la escena artística berlinesa.