Ayer surgió el tema, como casi siempre. La familia. Ah, la familia! Pero es que para nosotros (soy de una isla...) la familia trasciende a los padres, hijos, hermanos, sobrinos, tios, primas... Es tan abarcadora como la existencia de todos los seres que componen esa comunidad. Mis amigos alemanes (aún cuando lo intentan) no entienden esa fijación, atención, dependencia, que nos ata a la familia. Miran alelados, mueven la cabeza señalando incomprensión, se quedan en las nubes sin entender nada cuando me oyen hablar. Yo mismo me llamo a contar. Pero la realidad no logra borrar esa nube.
Hoy nos encontrabamos sentados en la terraza de un Café, disfrutando de un hermoso día de verano berlinés, bebinedo sendas jarras de cerveza alemana bien fría, rodeados de gente que como nosotros celebraban la finalmente llegada del verano. Se suponía que no hubiera espacio para otras razones que no fuera estar allí, así no más. Pero no, yo recordé que mi hermano me dijo lo felíz que mi madre se siente cuando recive noticias mías; saqué el celular y le envié un mensaje. Entonces mi cabeza empezó a volar, a desandar caminos, a alejarse, así, así, así...
Por Luis Ruiz