lunes, 25 de abril de 2011

Anoche soñé con música.

Soñar con música es soñar con ángeles.

En una plaza de Camaguey. Orquesta Sinfónica y Coro. Todos vestidos de azules. Músicos y cantantes, al mismo tiempo que interpretaban, se movían. El peso de los instrumentos más grandes no impedía los movimientos y la ejecución. Se desplazaban y avanzaban. Descubrí que llevaban pequeñas ruedas en los pies, hadie los empujaba, ni siquiera ellos mismos se impulsaban, rodaban a causa de una fuerza oculta. Avancé entre ellos diciendo: gracias, al mismo tiempo que se apartaban para cederme el paso.

Observé sus rostros, iluminados por una luz espectácular y extraña al mismo tiempo. De las bocas de las cantantes, mujeres casi todas, al moverlas podía instuirse la fuerza de las notas que emanarían de sus gargantas. No pude identificar que interpretaban. Se trataba, eso si, de un acto sacral. Un rito. Pero sobre todo la música me resultó algo así como una premonición.


Por Luis Ruiz.

No hay comentarios: